Colección de discursos agrupados numéricamente

10.169. Sangarava

Entonces, el brahmán Sangarava se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Una vez concluidos sus amables saludos y palabras de bienvenida, se sentó a un lado y dijo al Bienaventurado:

“Maestro Gotama, ¿qué es la orilla de este lado? ¿Qué es la otra orilla?”.

“Brahmán, la destrucción de la vida es la orilla de este lado y la abstención de la destrucción de la vida es la otra orilla. El tomar lo que a uno no le ha sido dado es la orilla de este lado y la abstención de tomar lo que a uno no le ha sido dado es la otra orilla. La conducta sexual inapropiada es la orilla de este lado y la abstención de la conducta sexual inapropiada es la otra orilla. La mentira es la orilla de este lado y la abstención de la mentira es la otra orilla. La forma de hablar que causa divisiones es la orilla de este lado y la abstención de la forma de hablar que causa divisiones es la otra orilla. La forma áspera de hablar es la orilla de este lado y la abstención la forma áspera de hablar es la otra orilla. Las charlas frívolas es la orilla de este lado y la abstención de las charlas frívolas es la otra orilla. El anhelo es la orilla de este lado y el no-anhelo es la otra orilla. La animadversión es la orilla de este lado y la benevolencia es la otra orilla. El incorrecto punto de vista es la orilla de este lado y el recto punto de vista es la otra orilla”.

Entre todos los seres humanos,
son pocos los que cruzan a la lejana orilla,
la gran masa de ellos,
se mantiene corriendo sólo por ésta, más cercana.
Pero aquellos que practican el Dhamma,
el Dhamma bien articulado,
el reino de la muerte, que es tan difícil de cruzar,
lo pasan por alto.
Abandonando los estados mentales impuros,
el sabio debe cultivar la pureza,
renunciando a la vida hogareña,
se instala en aquella liberación.
Tomando interés por esta liberación,
renuncia a los placeres y las posesiones,
el sabio se purifica a sí mismo,
de los impedimentos mentales.
Aquellos que bien desarrollan
los factores de la Iluminación,
deleitándose en la falta del apego,
no aferrándose a nada,
ellos son los que, sin las impurezas y radiantes,
incluso en este mundo, alcanzan el Nibbana.