Colección de discursos agrupados numéricamente
6.16. Nakula
En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando entre los bhaggas, en el Parque de los Venados, en la arboleda de Bhesakala, cerca de la Colina de los Cocodrilos. En este tiempo, Nakulapita, un hombre hogareño, resultó gravemente enfermo, caído en el dolor y casi moribundo. Entonces, la mujer hogareña Nakulamita se dirigió a él con estas palabras:
“No estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Ahora bien, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte, Nakulamita no será capaz de dar sostén a los niños y mantener el hogar’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Yo soy hábil en el arte de hilar el algodón y cardar la lana. Yo sí, puedo dar sostén a los niños y mantener el hogar después de tu muerte. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Además, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte, Nakulamita tomará a otro esposo’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Tú sabes que mi completa castidad ha sido constante durante los últimos dieciséis años. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Además, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte, Nakulamita no tendrá deseo de ir a visitar al Bienaventurado ni la comunidad de los monjes’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Yo tendré el deseo aún más fuerte de ir a visitar al Bienaventurado y la comunidad de los monjes después de tu muerte. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Además, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte, Nakulamita no se conducirá plenamente de acuerdo a los preceptos después’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Soy una, entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco, discípulas del Bienaventurado que viven de acuerdo a sus preceptos. Si alguien duda de esto o lo niega, que vaya a preguntar al Bienaventurado, al Arahant plenamente iluminado, quien justamente está morando entre los bhaggas, en el Parque de los Venados, en la arboleda de Bhesakala, cerca de la Colina de los Cocodrilos. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Además, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte Nakulamita no alcanzará la tranquilidad interior en su corazón después’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Soy una, entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco, discípulas del Bienaventurado que han alcanzado la tranquilidad interior en su corazón. Si alguien duda de esto o lo niega, que vaya a preguntar al Bienaventurado, al Arahant plenamente iluminado, quien justamente está morando entre los bhaggas, en el Parque de los Venados, en la arboleda de Bhesakala, cerca de la Colina de los Cocodrilos. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.
“Además, hombre hogareño, puede ser que pienses así: ‘después de mi muerte, Nakulamita no encontrará un fundamento firme en este Dhamma y Disciplina, un asidero para sus pies, no encontrará consuelo, no se sobrepondrá a las dudas, no disipará su perplejidad, no alcanzará el estado libre de temor ni ganará independencia de los demás en consideración a la enseñanza del Maestro’, pero no deberías ver las cosas de esta manera. Soy una, entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco, discípulas del Bienaventurado, que encontraron un fundamento firme en este Dhamma y Disciplina, un asidero para sus pies, que encontraron consuelo, se sobrepusieron a las dudas, disiparon su perplejidad, alcanzaron el estado libre de temor y ganaron independencia de los demás en consideración a la enseñanza del Maestro, soy una de ellas. Si alguien duda de esto o lo niega, que vaya a preguntar al Bienaventurado, al Arahant plenamente iluminado, quien justamente está morando entre los bhaggas, en el Parque de los Venados, en la arboleda de Bhesakala, cerca de la Colina de los Cocodrilos. Así que no estés preocupado acerca de tu muerte, hombre hogareño. La muerte es angustiante para alguien que está preocupado. El Bienaventurado denunció que, para alguien que está preocupado, la muerte es angustiante.”
Y mientras el hombre hogareño Nakulapita fue consolado de esta manera por Nakulamita con estas exhortaciones, su enfermedad inmediatamente fue apartada de él y se recuperó de su enfermedad. Así fue, cómo la enfermedad abandonó a Nakulapita.
Después, una vez que el Nakulapita se haya recuperado de su dolencia, no mucho después de que su enfermedad lo hubo abandonado, apoyado en un bastón, se fue junto al Bienaventurado. Cuando llegó ahí, saludó respetuosamente al Bienaventurado y se sentó a un lado. Y cuando estaba sentado, el Bienaventurado se dirigió a él con estas palabras:
“Es una verdadera ganancia para ti, hombre hogareño, una gran ganancia, el hecho de tener a Nakulamita—llena de compasión y ocupada de tu bienestar- como tu consoladora e instructora. Ella es una entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco son mis discípulas y que viven de acuerdo a mis preceptos. Ella es una entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco que son mis discípulas y que han alcanzado la tranquilidad interior en su corazón. Ella es una entre las mujeres hogareñas vestidas de blanco que son mis discípulas y que encontraron un fundamento firme en este Dhamma y Disciplina, un asidero para sus pies, que encontraron consuelo, se sobrepusieron a las dudas, disiparon su perplejidad, alcanzaron el estado libre de temor y ganaron independencia de los demás en consideración a mi enseñanza, ella es una de ellas. Así que, es una verdadera ganancia para ti, hombre hogareño, una gran ganancia, el hecho de tener Nakulamita—llena de compasión y ocupada de tu bienestar- como tu consoladora e instructora.”