Colección de discursos agrupados numéricamente
10.216. Arrastrado
“Monjes, voy a enseñaros la exposición del Dhamma de lo arrastrado. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.
“Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:
“Y, ¿cómo es, monjes, la exposición del Dhamma de lo arrastrado? He aquí, monjes, los seres son dueños de su propio kamma, son herederos de su kamma; tienen el kamma como su origen, el kamma como su pariente y el kamma como su recurso; cualquier kamma que hacen—bueno o malo—, son sus herederos.
“He aquí, monjes, hay alguien que destruye la vida. Es un asesino, sanguinario, dado a los golpes y la violencia, sin piedad con los seres vivos. Se arrastra mediante el cuerpo, el habla y la mente. Sus acciones corporales son torcidas, sus acciones verbales son torcidas y sus acciones mentales son torcidas. Su destino está torcido y su renacimiento está torcido. Pero para alguien con el destino y renacimiento torcidos, solo hay—lo declaro yo— uno de dos destinos posibles: o un infierno exclusivamente penoso o una especie de animal que se arrastra. Y, ¿cuáles son los animales que se arrastran? La serpiente, el escorpión, el ciempiés, la mangosta, el gato, el ratón, el búho o cualquier otro animal que se arrastra lejos cuando ve a la gente. De esta manera es cómo el ser renace del ser; uno renace a través de sus propias obras. Cuando uno ha renacido, lo afectan los contactos. Es de esta manera—declaro yo— que los seres son herederos de su kamma.
“Además, monjes, hay alguien que toma lo que no le ha sido dado… se involucra en la indebida conducta sexual… habla falsamente… profiere palabras que causan divisiones… habla ásperamente… da rienda suelta a charlas frívolas… está lleno de anhelo… tiene la mente con animadversión e intenciones de odio… sostiene falsos puntos de vista e incorrectas perspectivas así: ‘No hay nada dado, nada sacrificado ni nada ofrendado; no hay frutos ni resultados de las malas acciones; no existe este mundo ni otro; no hay madre ni padre; no hay seres renacidos espontáneamente; no hay en este mundo ascetas y brahmanes de recta conducta y recta práctica quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro mundo por sí mismos con el conocimiento directo, lo hacen conocer a otros’. Se arrastra mediante el cuerpo, el habla y la mente. Sus acciones corporales son torcidas, sus acciones verbales son torcidas y sus acciones mentales son torcidas. Su destino está torcido y su renacimiento está torcido. Pero para alguien con el destino y renacimiento torcidos, solo hay—lo declaro yo— uno de dos destinos posibles: o un infierno exclusivamente penoso o una especie de animal que se arrastra. Y, ¿cuáles son los animales que se arrastran? La serpiente, el escorpión, el ciempiés, la mangosta, el gato, el ratón, el búho o cualquier otro animal que se arrastra lejos cuando ve a la gente. De esta manera es cómo el ser renace del ser; uno renace a través de sus propias obras. Cuando uno ha renacido, lo afectan los contactos. Es de esta manera—declaro yo— que los seres son herederos de su kamma.
“Monjes, los seres son dueños de su propio kamma, son herederos de su kamma; tienen el kamma como su origen, el kamma como su pariente y el kamma como su recurso; cualquier kamma que hacen—bueno o malo—, son sus herederos.
“He aquí, monjes, hay alguien que se abstiene de destruir la vida. Con la vara y el arma puestos a un lado, consciente y bondadosamente, mora compasivo hacia todos los seres vivos. Él no se arrastra mediante el cuerpo, el habla ni la mente. Sus acciones corporales son rectas, sus acciones verbales son rectas y sus acciones mentales son rectas. Su destino es recto y su renacimiento es recto. Y para alguien con el destino y renacimiento rectos, solo hay—lo declaro yo— uno de dos destinos posibles: o un cielo exclusivamente placentero o una familia eminente, como los influyentes khattiyas, influyentes brahmanes o influyentes hombres hogareños; [familias] ricas, con grandes riquezas y propiedades, abundante oro y plata, abundantes tesoros y posesiones, abundantes fortunas y granos. De esta manera es cómo el ser renace del ser; uno renace a través de sus propias obras. Cuando uno ha renacido, lo afectan los contactos. Es de esta manera—declaro yo— que los seres son herederos de su kamma.
“Además, monjes, hay alguien que se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado… se abstiene de la indebida conducta sexual… se abstiene de hablar falsamente… se abstiene de proferir palabras que causan divisiones… se abstiene de hablar ásperamente… se abstiene de dar rienda suelta a charlas frívolas… está sin anhelo… tiene la mente de buena voluntad… sostiene rectos puntos de vista y correctas perspectivas así: ‘Existe lo dado, lo sacrificado y lo ofrendado; hay frutos y resultados de las malas acciones; existe este mundo y el otro; hay madre y padre; hay seres renacidos espontáneamente; hay en este mundo ascetas y brahmanes de recta conducta y recta práctica quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro mundo por sí mismos con el conocimiento directo, lo hacen conocer a otros’. Él no se arrastra mediante el cuerpo, el habla ni la mente. Sus acciones corporales son rectas, sus acciones verbales son rectas y sus acciones mentales son rectas. Su destino es recto y su renacimiento es recto. Y para alguien con el destino y renacimiento rectos, solo hay—lo declaro yo— uno de dos destinos posibles: o un cielo exclusivamente placentero o una familia eminente, como los influyentes khattiyas, influyentes brahmanes o influyentes hombres hogareños; [familias] ricas, con grandes riquezas y propiedades, abundante oro y plata, abundantes tesoros y posesiones, abundantes fortunas y granos. De esta manera es cómo el ser renace del ser; uno renace a través de sus propias obras. Cuando uno ha renacido, lo afectan los contactos. Es de esta manera—declaro yo— que los seres son herederos de su kamma.
“Monjes, los seres son dueños de su propio kamma, son herederos de su kamma; tienen el kamma como su origen, el kamma como su pariente y el kamma como su recurso; cualquier kamma que hacen—bueno o malo—, son sus herederos.
“Ésta es, monjes, la exposición del Dhamma de lo arrastrado”.