Colección de discursos agrupados numéricamente
5.167. Reprobando
Entonces el Venerable Sariputta se dirigió a los monjes:
“Amigos, un monje que quiere reprobar a otro, primero debe establecer en sí mismo cinco cosas. Y, ¿cuáles son esas cinco? [Debe considerar:] ‘Voy a hablar en el momento oportuno, no en el momento inoportuno; voy a hablar con la verdad, no falsamente; voy a hablar gentilmente, no ásperamente; voy a hablar de manera beneficiosa, no perjudicial; voy a hablar con la mente con amor benevolente, no mientras albergue odio’. Un monje que quiere reprobar a otro, primero debe establecer en sí mismo estas cinco cosas.
“He aquí, amigos, veo a algunas personas reprobadas en el momento inoportuno, no molestadas en el momento oportuno; reprobadas acerca de lo que es falso, no molestadas acerca de lo que es verdadero; reprobadas ásperamente, no molestadas gentilmente; reprobadas de manera perjudicial, no molestadas de manera beneficiosa; reprobadas por alguien que alberga el odio, no molestadas por alguien con la mente del amor benevolente.
“Amigos, cuando un monje es reprobado de una manera contraria al Dhamma, debe inducirse en él la falta de remordimiento de cinco maneras: ‘Amigo, fuiste reprobado en el momento inoportuno, no en el oportuno; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Fuiste reprobado acerca de lo que es falso, no acerca de lo que es verdadero; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Fuiste reprobado ásperamente, no gentilmente; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Fuiste reprobado de manera perjudicial, no de manera beneficiosa; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Fuiste reprobado por alguien que alberga el odio, no por alguien con la mente del amor benevolente; esto es suficiente para que estés sin remordimiento’. Cuando un monje es reprobado de una manera contraria al Dhamma, debe inducirse en él la falta de remordimiento de estas cinco maneras.
“Amigos, cuando un monje está reprobando de una manera contraria al Dhamma, debe inducirse en él el remordimiento de cinco maneras: ‘Amigo, lo reprobaste en el momento inoportuno, no en el oportuno; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Lo reprobaste acerca de lo que es falso, no acerca de lo que es verdadero; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Lo reprobaste ásperamente, no gentilmente; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Lo reprobaste de manera perjudicial, no de manera beneficiosa; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Lo reprobaste albergando el odio, no con la mente del amor benevolente; esto es suficiente para que sientas remordimiento’. Cuando un monje está reprobando de una manera contraria al Dhamma, debe inducirse en él el remordimiento de estas cinco maneras. Y, ¿por qué así? Para que aquel otro monje sepa que lo que se le reprueba es falso.
“He aquí, amigos, veo a algunas personas reprobadas en el momento oportuno, no molestadas en el momento inoportuno; reprobadas acerca de lo que es verdadero, no molestadas acerca de lo que es falso; reprobadas gentilmente, no molestadas ásperamente; reprobadas de manera beneficiosa, no molestadas de manera perjudicial; reprobadas por alguien con la mente del amor benevolente, no molestadas por alguien que alberga el odio.
“Amigos, cuando un monje es reprobado de una manera que es acorde con el Dhamma, debe inducirse en él el remordimiento de cinco maneras: ‘Amigo, fuiste reprobado en el momento oportuno, no en el inoportuno; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Fuiste reprobado acerca de lo que es verdadero, no acerca de lo que es falso; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Fuiste reprobado gentilmente, no ásperamente; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Fuiste reprobado de manera beneficiosa, no de manera perjudicial; esto es suficiente para que sientas remordimiento. Fuiste reprobado por alguien con la mente del amor benevolente, no por alguien que alberga el odio; esto es suficiente para que sientas remordimiento’. Cuando un monje es reprobado de una manera que es acorde con el Dhamma, debe inducirse en él el remordimiento de estas cinco maneras.
“Amigos, cuando un monje está reprobando de una manera que es acorde con el Dhamma, debe inducirse en él la falta de remordimiento de cinco maneras: ‘Amigo, lo reprobaste en el momento oportuno, no en el inoportuno; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Lo reprobaste acerca de lo que es verdadero, no acerca de lo que es falso; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Lo reprobaste gentilmente, no ásperamente; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Lo reprobaste de manera beneficiosa, no de manera perjudicial; esto es suficiente para que estés sin remordimiento. Lo reprobaste con la mente del amor benevolente, no albergando el odio; esto es suficiente para que estés sin remordimiento’. Cuando un monje está reprobando de una manera que es acorde con el Dhamma, debe inducirse en él la falta de remordimiento de estas cinco maneras. Y, ¿por qué así? Para que aquel otro monje sepa que lo que se le reprueba es verdadero.
“Amigos, la persona que está reprobada debe establecerse a sí misma en dos cosas: en la verdad y en la no-ira: ‘Si los otros me reprueban—sea en el momento oportuno o inoportuno; sea acerca de lo que es verdadero o lo que es falso; sea gentilmente o ásperamente; sea de manera beneficiosa o perjudicial; sea con la mente del amor benevolente o albergando el odio―, debo establecerme en dos cosas: en la verdad y en la no-ira.
“‘Cuando reconozca que semejante característica se encuentra en mí, les diré que la misma existe, que se encuentra en mí. Cuando reconozca que semejante característica no se encuentra en mí, les diré que la misma no existe, no se encuentra en mí’”.
[El Bienaventurado dijo:] “Sariputta, aún cuando les hablas de esta manera, algunos tontos aquí no aceptan respetuosamente lo que estás diciendo”.
“He aquí, Venerable Señor, hay personas desprovistas de fe que han renunciado a la vida hogareña para vivir el estilo de vida sin hogar, no por la fe, sino intentando encontrar una vida más fácil: ellos son astutos, hipócritas, engañosos, inquietos, inflados, vanos, charlatanes, los que divagan en sus charlas, no resguardan las puertas de los sentidos, inmoderados en la comida, no intentan ser diligentes, son indiferentes a la vida ascética, no respetuosamente perspicaces en el entrenamiento, lujuriosos y laxos, líderes del retroceso, los que descartan la terea de la reclusión, perezosos, carentes de energía, gente con la mente nublada, carentes de clara comprensión, desconcentrados, con la mente que divaga, tontos y estúpidos. Cuando les hablo de esta manera, ellos no aceptan respetuosamente lo que estoy diciendo.
“Pero, Venerable Señor, hay otros hombres que han renunciado a la vida hogareña para vivir el estilo de vida sin hogar por la fe, que no son astutos, hipócritas, engañosos, inquietos, inflados, vanos ni charlatanes; ellos no divagan en sus charlas, resguardan las puertas de los sentidos, son moderados en la comida, intentan ser diligentes, decididos a la vida ascética, respetuosamente perspicaces en el entrenamiento, no lujuriosos ni laxos, tampoco retroceden ni descartan la terea de la reclusión; son enérgicos, resueltos, atentamente conscientes, con clara comprensión, concentrados, con la mente unificada, sabios e inteligentes. Cuando les hablo de esta manera, ellos aceptan respetuosamente lo que estoy diciendo”.
“Sariputta, deja sola a aquella gente que es desprovista de fe, que ha renunciado a la vida hogareña para vivir el estilo de vida sin hogar, no por la fe, sino intentando encontrar una vida más fácil: ellos son astutos… tontos y estúpidos. Pero, Sariputta, deberías hablar a aquellos miembros de clan que han renunciado a la vida hogareña para vivir el estilo de vida sin hogar por la fe… sabios e inteligentes. Exhorta a tus compañeros monjes, Sariputta, instruye a tus compañeros monjes, Sariputta, [pensando:] ‘Voy a ayudar a que mis compañeros monjes emerjan de lo que es contrario al buen Dhamma y se establezcan en el buen Dhamma’; así, Sariputta, deberías entrenarte a ti mismo”.