Colección de discursos agrupados temáticamente
Atthinukhopariyaya Sutta
35.153. ¿Existe un método?
{153} “¿Existe método de exposición alguno, monjes, por medio del cual, el monje –aparte de la fe, aparte de su preferencia personal, aparte de la tradición oral, aparte de la reflexión racional, aparte de la aceptación de un punto de vista después de haberlo ponderado- puede declarar el conocimiento final de esta manera: ‘destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se ha realizad y he aquí no hay más futuros estados de existencia’?”
“Venerable señor, nuestra enseñanza está arraigada en el Bienaventurado, guiada por el Bienaventurado y apoyada en el Bienaventurado. Sería bueno que el Bienaventurado nos explicara el significado de esas palabras. Habiendo escuchado eso de él, los monjes se acordarían de eso.”
“Entonces, monjes, escuchad y prestad atención que voy a hablar”.
“Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado dijo:
“He aquí, monjes, existe el método de exposición, por medio del cual, el monje –aparte de la fe… puede declarar el conocimiento final de esta manera: ‘destruido está el nacimiento… no hay más futuros estados de existencia’. Y, ¿cuál es ese método de exposición? He aquí, monjes, habiendo visto una forma con el ojo, si hay ahí internamente la codicia, el odio o la falsa ilusión, el monje comprende: ‘ahí hay internamente la codicia, el odio o la falsa ilusión’. O, si no hay ahí internamente la codicia, el odio ni la falsa ilusión, el monje comprende: ‘ahí no hay internamente la codicia, el odio ni la falsa ilusión’. Si esto fuese así, ¿se podría decir que estas cosas se entienden por la fe, por la preferencia personal, por la tradición oral, por la reflexión racional o por la aceptación de un punto de vista después de haberlo ponderado?”
“No, venerable señor”.
“¿No es que esas cosas se entienden por ser vistas con sabiduría?”
“Sí, venerable señor”.
“Éste es el método de exposición, monjes, por medio del cual, el monje –aparte de la fe… puede declarar el conocimiento final de esta manera: ‘destruido está el nacimiento… no hay más futuros estados de existencia’.
“Además, monjes, habiendo escuchado un sonido con el oído… habiendo percibido un olor con la nariz… habiendo saboreado un sabor con la lengua… habiendo sentido un objeto táctil con el cuerpo… habiendo pensado un fenómeno mental con la mente, si hay ahí internamente la codicia, el odio o la falsa ilusión, el monje comprende: ‘ahí hay internamente la codicia, el odio o la falsa ilusión’. O, si no hay ahí internamente la codicia, el odio ni la falsa ilusión, el monje comprende: ‘ahí no hay internamente la codicia, el odio ni la falsa ilusión’. Si esto fuese así, ¿se podría decir que estas cosas se entienden por la fe, por la preferencia personal, por la tradición oral, por la reflexión racional o por la aceptación de un punto de vista después de haberlo ponderado?”
“No, venerable señor”.
“¿No es que esas cosas se entienden por ser vistas con sabiduría?”
“Sí, venerable señor”.
“Éste es el método de exposición, monjes, por medio del cual, el monje –aparte de la fe, aparte de su preferencia personal, aparte de la tradición oral, aparte de la reflexión racional, aparte de la aceptación de un punto de vista después de haberlo ponderado- puede declarar el conocimiento final de esta manera: ‘destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se ha realizad y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.