Colección de discursos agrupados temáticamente

Natumha Sutta

12.37. No vuestro

En Savatthi. “Monjes, ese cuerpo no es vuestro, tampoco pertenece a otros. Este es el viejo kamma que debe ser visto como lo que lo genera y forma a través de la volición, como algo a ser sentido. Por eso, monjes, el instruido noble discípulo atiende de cerca y cuidadosamente el origen dependiente por sí mismo de esta manera: ‘cuando eso existe, aquello llega a ser; con el surgimiento de eso, surge aquello. Cuando eso no existe, aquello no llega a ser; con el cese de eso, cesa aquello. Es decir, Con ignorancia como condición, las formaciones mentales [llegan a ser]. Con las formaciones mentales como condición, la conciencia. Con la conciencia como condición, el nombre-y-forma. Con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos. Con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto. Con el contacto como condición, la sensación. Con la sensación como condición, la avidez. Con la avidez como condición, el apego. Con el apego como condición, la existencia. Con la existencia como condición, el nacimiento. Con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el origen de todo este montón de la insatisfacción. Esto se llama, monjes, el origen dependiente.

“Pero, con la total desaparición y el cese de la ignorancia, llega el cese de las formaciones mentales. Con el cese de las formaciones mentales, llega el cese de la conciencia. Con el cese de la conciencia, llega el cese del nombre-y-forma. Con el cese del nombre-y-forma, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos. Con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto. Con el cese del contacto, llega el cese de la sensación. Con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez. Con el cese de la avidez, llega el cese del apego. Con cese del apego, llega el cese de la existencia. Con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento. Con el cese del nacimiento, también cesa la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el cese de todo este montón de insatisfacción”.