Colección de discursos agrupados temáticamente

Tatiyacetana Sutta

12.40. Tercer discurso sobre la volición

“Monjes, lo que uno intenta, lo que uno planifica y todo aquello a lo que uno tiende, esto llega a ser la base para la conservación de la conciencia. Cuando está la base, he aquí está el soporte para el establecimiento de la conciencia. Cuando la conciencia está establecida y llega a expandirse, he aquí [se produce] la inclinación. Cuando está la inclinación, he aquí el ir y venir. Cuando está el ir y venir, he aquí el fallecimiento y el renacimiento del ser. Cuando hay fallecimiento y renacimiento del ser, el futuro nacimiento, la vejez-y-muerte, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza llegan a ser. Tal es el origen de todo ese montón de la insatisfacción.

“Monjes, y si uno no intenta, si uno no planifica, pero uno todavía tiende hacia algo, esto llega a ser la base para la conservación de la conciencia. Cuando está la base, he aquí está el soporte para el establecimiento de la conciencia. Cuando la conciencia está establecida y llega a expandirse, he aquí [se produce] la inclinación. Cuando está la inclinación, he aquí el ir y venir. Cuando está el ir y venir, he aquí el fallecimiento y el renacimiento del ser. Cuando hay fallecimiento y renacimiento del ser, el futuro nacimiento, la vejez-y-muerte, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza llegan a ser. Tal es el origen de todo ese montón de la insatisfacción.

“Pero, monjes, cuando uno no intenta, cuando uno no planifica y tampoco tiende hacia algo, no hay base alguna para la conservación de la conciencia. Cuando no está la base, tampoco está el soporte para el establecimiento de la conciencia. Cuando la conciencia no está establecida ni llega a expandirse, he aquí [no se produce] la inclinación. Cuando no está la inclinación, he aquí no hay el ir y venir. Cuando no está el ir y venir, he aquí no hay el fallecimiento y el renacimiento del ser. Cuando no hay fallecimiento y renacimiento del ser, no hay futuro nacimiento; y la vejez-y-muerte, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza cesan. Tal es el cese de todo ese montón de la insatisfacción”.