Colección de discursos agrupados temáticamente

Nakulapitu Sutta

35.131. Discurso con Nakulapitu

{131} En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los bhaggas en Sumsumaragira en la Arboleda de Bhesakala, en el Parque de los Venados. Entonces, el hombre hogareño Nakulapita se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado, le dijo:

“Venerable señor, ¿cuál la causa y la razón, por la cual algunos seres no alcanzan el Nibbana ya en esta vida aquí y ahora? Y ¿cuál la causa y la razón, por la cual los otros seres sí, alcanzan el Nibbana ya en esta vida aquí y ahora?”

“He aquí, hombre hogareño, hay formas cognoscibles a través del ojo que son deseables, encantadoras, placenteras, sensuales y tentadoras. Cuando el monje mira el deleite presente en ellas, les da la bienvenida y permanece asido a ellas, su estado de consciencia llega a ser dependiente de ellas y apegado a ellas. El monje con apego no alcanza el Nibbana.

“Además, hombre hogareño, he aquí hay sonidos cognoscibles a través del oído… olores cognoscibles a través de la nariz… sabores cognoscibles a través de la lengua… objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo… fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente que son deseables, encantadores, placenteros, sensuales y tentadores. Cuando el monje mira el deleite presente en ellos, les da la bienvenida y permanece asido a ellos, su estado de consciencia llega a ser dependiente de ellas y apegado a ellas. El monje con apego no alcanza el Nibbana.

“Esta es la causa y la razón, hombre hogareño, por la cual algunos seres no alcanzan el Nibbana ya en esta vida aquí y ahora.

“He aquí, hombre hogareño, hay formas cognoscibles a través del ojo que son deseables, encantadoras, placenteras, sensuales y tentadoras. Cuando el monje no mira el deleite presente en ellas, no les da la bienvenida ni permanece asido a ellas, su estado de consciencia no llega a ser dependiente de ellos ni apegado a ellos. El monje sin apego alcanza el Nibbana.

“Además, hombre hogareño, he aquí hay sonidos cognoscibles a través del oído… olores cognoscibles a través de la nariz… sabores cognoscibles a través de la lengua… objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo… fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente que son deseables, encantadores, placenteros, sensuales y tentadores. Cuando el monje no mira el deleite presente en ellos, no les da la bienvenida ni permanece asido a ellos, su estado de consciencia no llega a ser dependiente de ellos y apegado a ellos. El monje sin apego alcanza el Nibbana.

“Esta es la causa y la razón, hombre hogareño, por la cual los otros seres sí, alcanzan el Nibbana ya en esta vida aquí y ahora.”