Colección de discursos agrupados temáticamente

Haliddikani Sutta

35.130. Discurso con Haliddikani

{130} Esto he escuchado:

En una ocasión el Venerable Mahakaccana estaba morando entre la gente de Avanti, en el monte Papata cerca de Kuraraghara. Entonces, el hombre hogareño Haliddikani se acercó al Venerable Mahakaccana, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable Mahakaccana, el Bienaventurado había dicho ‘es en dependencia de la diversidad de los elementos que surge la diversidad de contactos; y es en dependencia de la diversidad de contactos que surge la diversidad de las sensaciones.’ ¿De qué manera, venerable señor, esto es así?”

“He aquí, hombre hogareño, habiendo visto la forma con el ojo el monje comprende la que es agradable así: ‘tal es esto’. He aquí la conciencia del ojo y, en dependencia del contacto experimentado como placentero, surge la sensación placentera. Además, habiendo visto la forma con el ojo el monje comprende la que es desagradable así: ‘tal es esto’. He aquí la conciencia del ojo: en dependencia del contacto experimentado como penoso, surge la sensación penosa. Además, habiendo visto la forma con el ojo el monje comprende la que es la base de la ecuanimidad así: ‘tal es esto’. He aquí la conciencia del ojo: en dependencia del contacto experimentado como ni-placentero-ni-penoso, surge la sensación ni-placentera-ni-penosa.

“Además, hombre hogareño, habiendo escuchado el sonido con el oído… habiendo olido el olor con la nariz… habiendo saboreado el sabor con la lengua… habiendo sentido el objeto táctil con el cuerpo… habiendo pensado el fenómeno mental con la mente, el monje comprende el que es agradable así: ‘tal es esto’. He aquí la conciencia de la mente: en dependencia del contacto experimentado como placentero, surge la sensación placentera. Además, habiendo pensado el fenómeno mental con la mente, el monje comprende el que es desagradable así: ‘tal es esto’. He aquí conciencia de la mente: en dependencia del contacto experimentado como penoso, surge la sensación penosa. Además, habiendo pensado el fenómeno mental con la mente, el monje comprende el que es ni-agradable-ni-penoso así: ‘tal es esto’. He aquí la conciencia de la mente: en dependencia del contacto experimentado como ni-placentero-ni-penoso, surge la sensación ni-placentera-ni-penosa.

“Es de esa manera, hombre hogareño, que en dependencia de la diversidad de los elementos surge la diversidad de contactos; y en dependencia de la diversidad de contactos surge la diversidad de las sensaciones.”