Colección de discursos agrupados temáticamente

Dutiyasamudda Sutta

35.229. Segundo discurso sobre el océano

{229} “Monjes, un no instruido mundano habla del ‘océano, el océano’. Pero aquello no es el océano en la Disciplina del Noble; esta es solamente una gran masa del agua, una gran expansión del agua.

“He aquí, monjes, las formas cognoscibles por el ojo que son deseables, encantadoras, agradables, placenteras, sensualmente atrayentes y tentadoras. Esto es lo que se llama el océano en la Disciplina del Noble. He aquí este mundo con sus devas, Mara y Brahma, esa generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, en su mayor parte sumergido, como una madeja sin cuenda, como una bola de hilo con nudos, como cañas enredadas y juncos, y no puede pasar más allá del plano de la miseria, el mal destino, el mundo inferior, el samsara.

“Además, monjes, hay sonidos cognoscibles por el oído… los olores cognoscibles por la nariz… los sabores cognoscibles por la lengua… los objetos táctiles cognoscibles por el cuerpo… los fenómenos mentales cognoscibles por la mente que son deseables, encantadores, agradables, sensualmente atrayentes y tentadores. Esto es lo que se llama el océano en la Disciplina del Noble. He aquí este mundo con sus devas, Mara y Brahma, esa generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, en su mayor parte sumergido, como una madeja sin cuenda, como una bola de hilo con nudos, como cañas enredadas y juncos, y no puede pasar más allá del plano de la miseria, el mal destino, el mundo inferior, el samsara.

Uno que ha borrado la codicia y el odio,
A lo largo de la ignorancia,
Ha cruzado el océano que es difícil de cruzar,
Con sus peligros, tiburones, demonios y olas.
Que corta el lazo, supera la muerte, sin adquisiciones
Abandona la insatisfacción, no renovando las existencia.
Al fallecer no puede ser medido, digo yo,
Él ha desconcertado al Rey de la Muerte.