Colección de discursos agrupados temáticamente

Addhabhuta Sutta

35.29. Agobiante

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, donde las ardillas van en busca de la comida, cerca de Rajagaha. Estando allí el Bienaventurado se dirigió a los monjes de esa manera:

“Monjes, todo es agobiante. Y, ¿qué es, monjes, ese todo que es agobiante? El ojo es agobiante, las formas son agobiantes, la conciencia del ojo es agobiante, el contacto del ojo es agobiante y cualquier sensación que surge con el contacto del ojo como condición, sea placentera, dolorosa o ni-placentera-ni-dolorosa, también es agobiante. Y, ¿mediante qué cosa es agobiante? Es agobiante mediante el nacimiento, la vejez y la muerte; mediante el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza, digo yo.

“El oído es agobiante… La nariz es agobiante… La lengua es agobiante… El cuerpo es agobiante… La mente es agobiante…, los fenómenos mentales son agobiantes, la conciencia de la mente es agobiante, el contacto de la mente es agobiante y cualquier sensación que surge con el contacto de la mente como condición, sea placentera, dolorosa o ni-placentera-ni-dolorosa, también es agobiante. Y, ¿mediante qué cosa es agobiante? Es agobiante mediante el nacimiento, la vejez y la muerte; mediante el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza, digo yo.

“Viendo de esa manera, monjes, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.