Colección de discursos agrupados temáticamente
Bahiya Sutta
35.89. Discurso con Bahiya
{89} En esa ocasión el Venerable Bahiya se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:
“Venerable señor, sería bueno que el Bienaventurado me enseñara el Dhamma en resumen, de manera tal que, habiendo escuchado el Dhamma por parte Bienaventurado, pueda morar en soledad, recluido, diligente, ardiente y resuelto.”
“¿Qué opináis, monjes, es el ojo permanente o transitorio?”—“Transitorio, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.
“¿Es la forma permanente o transitoria?… ¿Es la conciencia del ojo permanente o transitoria?… ¿Es el contacto del ojo permanente o transitorio?… ¿Es cualquier sensación que surge con el contacto del ojo –sea placentera, dolorosa o no-placentera-nidolorosa- permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.
“Viendo de esa manera, monjes, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia.’”
Entonces, el Venerable Bahiya, habiéndose deleitado y regocijado en las palabras del Bienaventurado, se levantó de su asiento, rindió homenaje al Bienaventurado y se retiró de allí, cuidando que el Bienaventurado quedara siempre a su mano derecha.
Después de eso, viviendo en soledad, recluido, diligente, ardiente y resuelto, el Venerable Bahiya, habiendo realizado por sí mismo con el conocimiento directo, aquí y ahora, entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa, por la cual el hombre del clan correctamente abandona la vida hogareña para vivir el estilo de vida sin hogar. Y él conoció directamente esto: “destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer, se ha realizado, y he aquí no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Bahiya llegó a ser uno de los arahants.