Colección de discursos agrupados temáticamente

Upakkilesa Sutta

46.33. Corrupciones

“Monjes, existen estas cinco corrupciones del oro, corrupciones por las cuales el oro no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es quebradizo e inapropiado para el trabajo. ¿Cuáles cinco? El hierro es una corrupción del oro, una corrupción por la cual el oro no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es quebradizo e inapropiado para el trabajo. El cobre es una corrupción del oro… El estaño es una corrupción del oro… El plomo es una corrupción del oro… La plata es una corrupción del oro… Estas son las cinco corrupciones del oro, corrupciones por las cuales el oro no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es quebradizo e inapropiado para el trabajo.

“Así también, monjes, hay estas cinco corrupciones mentales, corrupciones por las cuales la mente no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es frágil e incorrectamente concentrada para la destrucción de las contaminaciones. ¿Cuáles cinco? El deseo sensual es una corrupción mental, una corrupción por la cual la mente no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es frágil e incorrectamente concentrada para la destrucción de las contaminaciones. La animadversión es una corrupción mental… La pereza y el letargo son una corrupción mental… La inquietud y el remordimiento son una corrupción mental… La duda es una corrupción mental… Estas son las cinco corrupciones mentales, corrupciones por las cuales la mente no es maleable ni manejable ni resplandeciente, pero es frágil e incorrectamente concentrada para la destrucción de las contaminaciones”.