Colección de discursos agrupados numéricamente
3.88. Tercer discurso sobre el proceso del entrenamiento
“Monjes, cada quince días se recitan más de ciento cincuenta reglas del entrenamiento: el hombre de buena familia, que desea su propio bien, se entrena en ellas. Y todas ellas están comprimidas dentro de estos tres entrenamientos. Y, ¿cuáles son esos tres? El entrenamiento en la conducta virtuosa superior, el entrenamiento en la mente superior y el entrenamiento en la sabiduría superior. Estos son los tres entrenamientos, en los cuales están comprimidas todas [las reglas].
“He aquí, monjes, el monje cumple con la conducta virtuosa, la concentración y la sabiduría. Entonces, cae en las ofensas con respecto a las reglas menores y secundarias y, luego, se rehabilita a sí mismo. Y, ¿por qué así? Porque no dije que fuera incapaz de esto. Pero en consideración a las reglas fundamentales para la vida espiritual, en conformidad con la vida espiritual, su conducta es constante y firme. Habiéndose comprometido con las reglas del entrenamiento, se entrena en ellas. Con la destrucción de las impurezas, descubre por sí mismo, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la inmaculada liberación a través de la sabiduría. Y, habiendo entrado en ella, permanece así.
“Pero si él no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que alcanza el Nibbana en el intervalo. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que alcanza el Nibbana en el aterrizaje. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que alcanza el Nibbana sin esfuerzo. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que alcanza el Nibbana a través del esfuerzo. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que alcanza el Nibbana sin esfuerzo. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los cinco grilletes menores, es alguien que da un salto ascendente, que va en dirección al reino Akanittha.
“Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los tres grilletes y con la disminución de la codicia, el odio y la falsa ilusión, es alguien que una-vez-retorna, quien después de haber retornado una vez, pone fin a la insatisfacción. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los tres grilletes, es alguien que alcanza una-sola-semilla, quien después de renacer una vez más, dentro de la existencia humana, pone fin a la insatisfacción. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los tres grilletes, es alguien que alcanza de-familia-a-familia, quien después de vagar y errar entre las buenas familias, dos o tres veces, pone fin a la insatisfacción. Si no lo alcanza ni lo penetra así, con la completa destrucción de los tres grilletes, es alguien que alcanza siete-veces-como-máximo, quien después de vagar y errar, entre devas y seres humanos—siete veces como máximo—, pone fin a la insatisfacción.
“Por eso, monjes, el que cultiva parcialmente, tendrá logros parciales; el que cultiva plenamente, tendrá logros plenos. Estas reglas de entrenamiento, lo declaro yo, no serán infructuosas”.