Colección de discursos agrupados numéricamente
8.1. Amor benevolente
Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda Jeta del parque de Anathapindika cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: “Monjes”.
“Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:
“Monjes, cuando se persigue, desarrolla y cultiva la liberación de la mente a través del amor benevolente, cuando se hace de ella el vehículo y la base de la práctica, se la lleva a cabo, consolida y comprende adecuadamente, entonces, se pueden esperar ocho beneficios. Y, ¿cuáles son esos ocho?
“Uno duerme bien, se despierta feliz, no tiene pesadillas, es agradable para los seres humanos, querido por los seres espirituales, protegido por los devas, no se ve afectado por el fuego, el veneno ni la espada e irá al mundo del Brama, si es que no penetra planos superiores.
“Monjes, cuando se persigue, desarrolla y cultiva la liberación de la mente a través del amor benevolente, cuando se hace de ella el vehículo y la base de la práctica, se la lleva a cabo, consolida y comprende adecuadamente, entonces, se pueden esperar estos ocho beneficios.”
Alguien que, siempre atento, desarrolla
el inconmensurable amor benevolente,
verá sus grilletes destruidos,
al igual que sus apegos a las adquisiciones.
Si, con la mente libre del odio,
uno despierta el amor hacia un solo ser,
ciertamente se convierte en buen hombre.
Con la mente compasiva hacia todos los seres,
el noble genera un gran mérito.
amable y benevolente, poseedor de méritos.
Aquellos sabios reales que conquistaron la tierra
con su multitud de seres,
viajando para realizar sacrificios,
sacrificios de caballos, sacrificios humanos,
-como el cielo estrellado detrás de la Luna-
queda liberado se semejantes sacrificios.
Todos ellos no valen ni la decimosexta parte
de la mente bien desarrollada en el amor,
al igual que las huestes de las estrellas no pueden igualar
ni la decimosexta parte de esplendor de la Luna.
Alguien que se abstiene de matar ni ordena a matar
quien no conquista ni ordena conquistar,
alguien que tiene el amor benevolente hacia todos los seres
no alberga enemistada alguna a nadie.