Colección de discursos agrupados numéricamente

11.7. La percepción

Entonces el Venerable Ananda se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable Señor, ¿debería un monje obtener tales estados de concentración, en los cuales no debería ser un perceptor de la tierra en relación con la tierra; del agua en relación con el agua; del fuego en relación con el fuego; del aire en relación con el aire; de la base de la infinitud del espacio en relación con la base de la infinitud del espacio; de la base de la infinitud de la conciencia en relación con la base de la infinitud de la conciencia; de la base de la nada en relación con la base de la nada; de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción en relación con la base de la ni-percepción-ni-no-percepción; de este mundo en relación con este mundo; del otro mundo en relación con el otro mundo; de todo lo visto,
oído, percibido, conocido, alcanzado, buscado y examinado por la mente, pero de lo cual todavía sería un perceptor?”.

“Sí, lo debería hacer, Ananda”.

“Pero, ¿cómo, Venerable Señor, debería obtener semejantes estados de concentración?”.

“He aquí, Ananda, el monje es perceptor de esta manera: ‘Esto es pacífico, esto es sublime, es decir, el aquietamiento de todas las actividades, la renuncia a todas las adquisiciones, la destrucción de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana’. Es de esta manera, Ananda, que el monje debería obtener tales estados de concentración, en los cuales no debería ser un perceptor de la tierra en relación con la tierra; del agua en relación con el agua; del fuego en relación con el fuego; del aire en relación con el aire; de la base de la infinitud del espacio en relación con la base de la infinitud del espacio; de la base de la infinitud de la conciencia en relación con la base de la infinitud de la conciencia; de la base de la nada en relación con la base de la nada; de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción en relación con la base de la ni-percepción-ni-no-percepción; de este mundo en relación con este mundo; del otro mundo en relación con el otro mundo; de todo lo visto, oído, percibido, conocido, alcanzado, buscado y examinado por la mente, pero de lo cual todavía sería un perceptor”.

Entonces el Venerable Ananda, habiéndose deleitado y regocijado en la declaración del Bienaventurado, se levantó de su asiento, rindió homenaje al Bienaventurado y, cuidando que el Bienaventurado quedase siempre a su lado derecho, se acercó al Venerable Sariputta. Acto seguido, intercambió cordiales saludos con el Venerable Sariputta y, cuando concluyeron estos amables saludos y palabras de bienvenida, se sentó a un lado y le dijo:

“Amigo Sariputta, ¿debería un monje obtener tales estados de concentración, en los cuales no debería ser un perceptor de la tierra en relación con la tierra… de todo lo visto, oído, percibido, conocido, alcanzado, buscado y examinado por la mente, pero de lo cual todavía sería un perceptor?”.

“Sí, lo debería hacer, amigo Ananda”.

“Pero, ¿cómo, amigo Sariputta, debería obtener semejantes estados de concentración?”.

“He aquí, amigo Ananda, el monje es perceptor de esta manera: ‘Esto es pacífico, esto es sublime, es decir, el aquietamiento de todas las actividades, la renuncia a todas las adquisiciones, la destrucción de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana’. Es de esta manera, amigo Ananda, que el monje debería obtener tales estados de concentración, en los cuales no debería ser un perceptor de la tierra en relación con la tierra… de todo lo visto, oído, percibido, conocido, alcanzado, buscado y examinado por la mente, pero de lo cual todavía sería un perceptor”.

“Esto es asombroso y maravilloso, amigo, que el significado y la letra del Maestro y su discípulo coincidan, y estén de acuerdo uno con el otro y no haya divergencia con el estado más importante. Precisamente hace un instante, amigo, me acerqué al Bienaventurado y le pregunté acerca de este asunto. El Bienaventurado me respondió, exactamente, en los mismos términos y frases que usó el Venerable Sariputta. Esto es asombroso y maravilloso, amigo, que el significado y la letra del Maestro y su discípulo coincidan y estén de acuerdo uno con el otro, y no haya divergencia con el estado más importante”.