Colección de discursos agrupados numéricamente

180–229. Serie repetitiva sobre la ira

[180–184] “Monjes, he aquí, estas dos cosas. Y, ¿cuáles son esas dos? Ira y hostilidad… Denigración e insolencia… Envidia y avaricia… Engaño y astucia… Desvergüenza moral y osadía moral. Estas son las dos cosas.”

[185–189] “Monjes, he aquí, estas dos cosas. Y, ¿cuáles son esas dos? No-ira y no-hostilidad… No-denigración y no-insolencia… No-envidia y no-avaricia… No-engaño y no-astucia… vergüenza moral y temor moral. Estas son las dos cosas.”

[190–194] “Monjes, poseyendo estas dos cosas, uno mora en la insatisfacción. Y, ¿cuáles son esas dos? Ira y hostilidad… Denigración e insolencia… Envidia y avaricia… Engaño y astucia… Desvergüenza moral y osadía moral. Poseyendo estas dos cosas, uno mora en la insatisfacción.”

[195–199] “Monjes, poseyendo estas dos cosas, uno mora feliz. Y, ¿cuáles son esas dos? No-ira y no-hostilidad… No-denigración y no-insolencia… No-envidia y no-avaricia… No-engaño y no-astucia… vergüenza moral y temor moral. Poseyendo estas dos cosas, uno mora feliz.”

[200–204] “Monjes, estas dos cosas conducen al declive del monje que es un aprendiz. Y, ¿cuáles son esas dos? Ira y hostilidad… Denigración e insolencia… Envidia y avaricia… Engaño y astucia… Desvergüenza moral y osadía moral. Estas dos cosas conducen al declive del monje que es un aprendiz.”

[205–209] “Monjes, estas dos cosas no conducen al declive del monje que es un aprendiz. Y, ¿cuáles son esas dos? No-ira y no-hostilidad… No-denigración y no-insolencia… No-envidia y no-avaricia… No-engaño y no-astucia… vergüenza moral y temor moral. Estas dos cosas no conducen al declive del monje que es un aprendiz.”

[210–214] “Monjes, poseyendo estas dos cosas uno está depositado en el infierno como si estuviera llevado allí. Y, ¿cuáles son esas dos? Ira y hostilidad… Denigración e insolencia… Envidia y avaricia… Engaño y astucia… Desvergüenza moral y osadía moral. Poseyendo estas dos cosas uno está depositado en el infierno como si estuviera llevado allí.”

[215–219] “Monjes, poseyendo estas dos cosas uno está depositado en el cielo como si estuviera llevado allí. Y, ¿cuáles son esas dos? No-ira y no-hostilidad… No-denigración y no-insolencia… No-envidia y no-avaricia… No-engaño y no-astucia… vergüenza moral y temor moral. Poseyendo estas dos cosas uno está depositado en el cielo como si estuviera llevado allí.”

[220–224] “Monjes, poseyendo estas dos cosas, con la ruptura de su cuerpo, después de la muerte, alguien aquí renace en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Y, ¿cuáles son esas dos? Ira y hostilidad… Denigración e insolencia… Envidia y avaricia… Engaño y astucia… Desvergüenza moral y osadía moral. Poseyendo estas dos cosas, con la ruptura de su cuerpo, después de la muerte, alguien aquí renace en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno.”

[225–229] “Monjes, Poseyendo estas dos cosas, con la ruptura de su cuerpo, después de la muerte, alguien aquí renace en el buen destino, en el mundo celestial. Y, ¿cuáles son esas dos? No-ira y no-hostilidad… No-denigración y no-insolencia… No-envidia y no-avaricia… No-engaño y no-astucia… vergüenza moral y temor moral. Poseyendo estas dos cosas, con la ruptura de su cuerpo, después de la muerte, alguien aquí renace en el buen destino, en el mundo celestial.”