Colección de discursos agrupados temáticamente

Nakhasikha Sutta

22.97. La uña del dedo

En Savatthi. Sentado a un lado aquel monje dijo al Bienaventurado:

“Venerable señor, ¿existe forma alguna que fuera permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, y que permaneciera igual como la misma eternidad? ¿Existe, venerable señor, sensación alguna… percepción alguna… formación mental alguna… conciencia alguna que fuera permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, y que permaneciera igual como la misma eternidad?”

“Monje, no existe forma alguna que fuera permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, y que permaneciera igual como la misma eternidad. No existe, monje, sensación alguna… percepción alguna… formación mental alguna… conciencia alguna que fuera permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, y que permaneciera igual como la misma eternidad.”

Entonces, el Bienaventurado tomó un pequeño pedazo de tierra en la uña de su dedo y dijo: “Monje, ni siquiera esta tan particular existencia es permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, ni permanece igual como la misma eternidad. Si hubiese esta existencia tan particular que fuese permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, y que permaneciese igual como la misma eternidad, no se podría discernir este modo de vida de la vida santa [que es] para la completa destrucción de la insatisfacción. Pero siendo que ni siquiera esta tan particular existencia es permanente, estable, eterna, no sujeta a cambio, ni permanece igual como la misma eternidad, se puede discernir este modo de vida de la vida santa [que es] para la completa destrucción de la insatisfacción.

“¿Qué opináis, monjes, es la forma permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“¿Es la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.

“Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“Viendo de esa manera, Assaji, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.