Colección de discursos agrupados temáticamente

Moliyaphagguna Sutta

12.12. Discurso con Moliyaphagguna

Algunas preguntas hechas con el presupuesto de la existencia de un “yo” no son válidas. El Buda muestra cómo habría que replantearlas para que conduzcan a la liberación.

En Savatthi. “Monjes, he aquí que existen esas cuatro clases de nutrimento para la manutención de los seres que ya han llegado a ser o para la asistencia de aquellos que están a punto de llegar a ser. Y ¿cuáles son esas cuatro? El nutrimento de los alimentos comestibles, ordinario o fino; en segundo lugar, el contacto; en tercer lugar, la volición mental; en el cuarto lugar, la conciencia. Estas son, monjes, las cuatro clases de nutrimento para la manutención de los seres que ya han llegado a ser o para la asistencia de aquellos que están a punto de llegar a ser.

Cuando eso fue dicho, el venerable Moliyaphagguna dijo al Bienaventurado: “Venerable señor,¿quién consume el nutrimento llamado conciencia?”.

“Esta pregunta no es válida”, respondió el Bienaventurado. “Yo no digo: ‘Alguien se nutre’. Si yo dijera ‘Alguien se nutre’, entonces, en tal caso sería válida la pregunta ‘Venerable señor, ¿quién se nutre de la conciencia?’ Pero, yo no hablo de esta forma. Siendo que yo no digo ‘Alguien se nutre’, la pregunta válida debería ser: ‘Venerable señor, ¿para qué [sirve] el nutriente llamado conciencia?’ Y la respuesta válida, en este caso, sería: ‘El nutriente llamado conciencia es la condición para producir las futuras existencias. Cuando esto llega a suceder, surge la séxtuple base de los sentidos. Con la séxtuple base de los sentidos como condición, surge el contacto”.

“Venerable señor, ¿quién hace el contacto?”

“Esta pregunta no es válida”, respondió el Bienaventurado. “Yo no digo: ‘Alguien hace el contacto’. Si yo dijera ‘Alguien hace el contacto’, entonces, en tal caso sería válida la pregunta ‘Venerable señor, ¿quién hace el contacto?’ Pero, yo no hablo de esta forma. Siendo que yo no digo ‘Alguien hace el contacto’, la pregunta válida debería ser: ‘Venerable señor, ¿cuál es la condición por la cual surge el contacto?’ Y la respuesta válida, en este caso, sería: ‘La séxtuple base de los sentidos es la condición por la cual surge el contacto. Con el contacto como condición, surge la sensación”.

“Venerable señor, ¿quién siente?”

“Esta pregunta no es válida”, respondió el Bienaventurado. “Yo no digo: ‘Alguien siente’. Si yo dijera ‘Alguien siente’, entonces, en tal caso sería válida la pregunta ‘Venerable señor, ¿quién siente?’ Pero, yo no hablo de esta forma. Siendo que yo no digo ‘Alguien siente’, la pregunta válida debería ser: ‘Venerable señor, ¿cuál es la condición por la cual surge la sensación?’ Y la respuesta válida, en este caso, sería: ‘El contacto es la condición por la cual surge la sensación. Con la sensación como condición, surge el ansia”.

“Venerable señor, ¿quién ansía?”

“Esta pregunta no es válida”, respondió el Bienaventurado. “Yo no digo: ‘Alguien ansía’. Si yo dijera ‘Alguien ansía’, entonces, en tal caso sería válida la pregunta ‘Venerable señor, ¿quién ansía?’ Pero, yo no hablo de esta forma. Siendo que yo no digo ‘Alguien ansía’, la pregunta válida debería ser: ‘Venerable señor, ¿cuál es la condición por la cual surge el ansia?’ Y la respuesta válida, en este caso, sería: ‘La sensación es la condición por la cual surge la avidez. Con la avidez como condición, surge el apego”.

“Venerable señor, ¿quién se apega?”

“Esta pregunta no es válida”, respondió el Bienaventurado. “Yo no digo: ‘Alguien se apega’. Si yo dijera ‘Alguien se apega’, entonces, en tal caso sería válida la pregunta ‘Venerable señor, ¿quién se apega?’ Pero, yo no hablo de esta forma. Siendo que yo no digo ‘Alguien se apega’, la pregunta válida debería ser: ‘Venerable señor, ¿cuál es la condición por la cual surge el apego?’ Y la respuesta válida, en este caso, sería: ‘El ansia es la condición por la cual surge el apego. Con el apego como condición, surge la existencia. De la existencia como condición, surge el nacimiento. Del nacimiento como condición, surge la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el orige de toso ese mentón de la insatisfacción.’

“Sin embargo, Phagguna, con la disminución y el cese de la séxtuple base de los sentidos, cesa el contacto. Con el cese del contacto, cesa la sensación. Con el cese de la sensación, cesa la avidez. Con el cese de avidez, cesa el apego. Con el cese del apego, cesa la existencia. Con el cese de la existencia, cesa el nacimiento. Con el cese del nacimiento, cesa la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Con todo aquello, cesa esta gran masa del sufrimiento’.